Bajo la primera lluvia de invierno, el arbol miro al suelo y le dijo - mira llueve sobre mi, pero tranquilo, mis hojas te protegeran de inundarte, sin embargo dejare caer un poco de agua para que mis raices puedan alimentarse.- el suelo sonrio, el arbol amaba su sonrisa, no habia visto nada mas hermoso que aquella luz desprendida por el brillo del sol en sus dientes.
era una mañana de febrero, cuando una semilla pequeña callo en un suelo normal, sin nada extraordinadio en el, pero que esa semilla sintio que habia algo especial que lo hacia diferente de los demas, y que sería quien lo vería crecer, vería sus pro y contras que llevaba en su interior y que le darían vida.
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